El Kanji
Las lecturas de un Kanji

Como vimos en la evolución histórica del kanji, los caracteres chinos fueron importados con su correspondiente lectura japonesa. Se escribían los caracteres y palabras chinas indicando la pronunciación japonesa, pero no olvidaron la lectura original china. La lectura japonesa era una explicación del significado del carácter, y la lectura china tenía un valor fonético (un intento de adaptar la pronunciación china usando la reducida fonética japonesa).

Esto se ha mantenido hasta nuestros días y, en la actualidad, un kanji japonés tiene generalmente dos lecturas, una china y otra japonesa. Ambas son necesarias porque, según sea la palabra de que forma parte el kanji, así será la lectura del kanji en ese contexto. La lectura china se conoce como ON-yomi y la japonesa como KUN-yomi. No todos los kanjis tienen las dos lecturas, aunque lo más habitual es que tengan una sola lectura china y varias japonesas. Las lecturas chinas aunan también un reducido número de lecturas coreanas.

Un kanji puede tener varias y muy diversas lecturas o pronunciaciones, tanto ON como KUN. El motivo principal de esta multiplicidad de lecturas para cada carácter, hay que buscarlo en las distintas oleadas de adaptación de la escritura china en Japón. Esta adaptación se produjo en distintas fechas y por distintas zonas geográficas. Al no ser un proceso homogéneo, originó distintas versiones de cada carácter. Finalmente, todas estas versiones locales de los caracteres, se unieron y estandarizaron dando lugar a caracteres que presentan hasta una decena de pronunciaciones (algo que no ocurre en la lengua china).

En muchos casos, se conservaron palabras enteras japonesas y se escribieron como palabras enteras en chino. Por ejemplo, "kurage" (medusa) se escribe con dos kanji, "mizu"(agua) y "haha"(madre) (incluso hay otras formas de escribir esta misma palabra). La pronunciación "kurage" es de origen japonés y no guarda relación con esos "kanji".

No existen reglas absolutas sobre qué lectura tiene un kanji en cada contexto. Según el origen o el significado de la palabra de la que forme parte tendrá una lectura u otra. Para la traducción no plantea grandes dificultades, dado que se busca en un diccionario japonés-español por el kanji directamente. El gran problema comienza cuando tenemos que leer un texto japonés (escrito en kanji, por supuesto) y no sabemos la lectura concreta del kanji en esa palabra. La única solución pasa por conocer el vocabulario con antelación.

Afortunadamente para nosotros existe una manera fácil de introducirnos en la lectura del japonés sin conocer las lecturas de las palabras en kanji. Esto se consigue mediante el uso de furiganas. Los furiganas consisten simplemente en poner la lectura del kanji a su lado en kana. De esta manera es como empiezan los escolares nipones a aprender las lecturas de los kanji. Dado que un japonés en edad escolar no domina todos los kanjis necesarios para leer su lengua, se usan furiganas en todos los libros o publicaciones orientados al público infantil.


Furiganas en una viñeta de manga japonés. ("Plastic Little", ©Satoshi Urushihara 1994)

Cuando no dispongamos de furiganas (la mayoría de los casos), podemos intentar guiarnos de las siguientes generalidades respecto a la lectura de los kanjis :

- Kanjis aislados o seguidos de okuriganas se leen KUN (lectura japonesa).
Ej.

- Kanjis en composición con otros kanjis para formar una palabra se leen ON (lectura china).
Ej.

Sin embargo, son sólo generalidades, no reglas. Podemos encontrarnos con palabras que, teniendo kanjis en composición, combinan lecturas ON y KUN. Las palabras con lectura china fueron, en tiempos pasados, incorporadas a la lengua japonesa y reciben el nombre de Kango, y las palabras que son creación japonesa (que se leen generalmente con lectura japonesa) reciben el nombre de Wago.

okurigana:
parte final de una palabra que se escribe en hiragana. Muchas palabras tienen una raíz con kanji y un okurigana. El okurigana es estrictamente necesario en palabras que se conjugan, por ejemplo verbos y adjetivos: la parte que cambia al conjugar y a veces un poco más es el okurigana. A veces hay varias posibilidades (por ejemplo, en el verbo "wakaru").

furigana:
kanas (casi siempre hiraganas) que se escriben junto a uno o varios kanjis para explicar cómo se pronuncian. Aparecen en publicaciones populares en palabras difíciles y en publicaciones destinadas a niños o extranjeros. En algunas publicaciones aparecen en todas las palabras. Esto viene bien para aprender. El furigana aparece encima cuando se escribe horizontalmente y a la derecha cuando se escribe verticalmente.

jukugo:
palabra en cuya formación participa un kanji. Estudiar jukugo es estudiar palabras que se forman con kanjis determinados. A veces kanjis ampliamente conocidos forman palabras muy raras o difíciles.

Las pronunciaciones de un kanji realmente son un problema en la lectura del japonés, aunque no así en su traducción. En la traducción nosotros buscaremos por palabras (grupos de kanjis o kanas), con lo que automáticamente al encontrar la palabra buscada tendremos la lectura de la palabra completa en kana (suponiendo que dispongamos de un buen diccionario japonés-español o japonés-otra lengua). Lamentablemente no se prodigan los diccionarios japonés-español, y muchísimo menos escritos en kanji con la lectura en kana y con más de 50.000 entradas suficientemente actualizadas. Sin embargo, esta situación está mejorando y cada día es más sencillo adquirir este tipo de diccionarios en lengua hispana.

Para leer correctamente la lengua japonesa se puede seguir el método japonés: la incorporación de los kanjis a la lectura es progresiva. En un principio sólo se leen textos en katakana y hiragana, y poco a poco se empiezan a introducir en la lectura caracteres kanjis de dificultad escalonada (siguiendo las listas por grados escolares) y que pueden estar o no acompañados de furiganas. Esto, que puede parecer sencillo, lleva años de estudio. El japonés es una lengua compleja hasta para los propios japoneses. Los occidentales podemos emplear este mismo método, sin embargo existe otro que está teniendo una relativa aceptación debido a su acertada estructura:

1. Se estudian los kanjis de un grado (por ejemplo los 80 del grado primero)
1.1. Se estudian las palabras que tengan alguno de estos kanjis seguido de okuriganas (pero no de otros kanjis).
1.2. Se estudian las palabras que combinen los kanjis de un mismo grado.
1.3. Si procede, se estudian las palabras que combinen los kanjis de este grado con los anteriores grados estudiados.
De esta forma se paraleliza el aprendizaje de kanjis con el del léxico. Aunque sería necesario detallar mucho más este método (tiene prefijada la lista de las 10.000 palabras a aprender a lo largo de los 9 grados e incorpora una serie de niveles gramaticales) ha demostrado que es mucho más sistemático y eficiente para los occidentales, en cuanto a tiempo de aprendizaje se refiere, que el sistema clásico.

El sentimiento de que el japonés es una lengua caótica no hace más que confirmarse a medida que avanzamos en esta introducción teórica. Una escritura que no se adaptaba a su lengua, multiples listas de los caracteres oficiales que cambian con el tiempo (y que luego no se respetan), decenas de lecturas chinas y japonesas para los kanjis, un léxico que las combina sin orden ni concierto, etc. Sin embargo, ese sentimiento desaparece tras un estudio profundo de los caracteres kanji y del léxico japonés. El estudioso descubrirá que nada ha sido dejado al azar dentro de este idioma, y que el más absoluto de los desordenes, da lugar a un orden sencillamente irrepetible.



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