Los silabarios

La escritura japonesa se compone de dos tipos bien diferenciados de grafías :

Esta lección explicará todo lo relacionado con los el primer tipo, los silabarios.

Debemos recordar que la escritura china fue importada por los japoneses, sin embargo no se adaptaba completamente a la estructura gramatical japonesa. Esta adaptación no era posible porque la lengua japonesa necesitaba partículas para matizar las palabras. Ocurre igual en español, para indicar la diferencia entre las palabras recurrimos a una raíz y le añadimos sufijos (árbol, arbolito, arboleda, etc...). Por este motivo fue necesario la creación de unos caracteres exclusivamente fonéticos.

Los caracteres kanjis que en principio sólo representaban conceptos, poco a poco llegaron a ser usados fonéticamente dando lugar a otro tipo de escritura. Esta escritura que usa los sonidos iniciales de los ideogramas chinos para expresar todos los sonidos de la lengua japonesa se conoce como manyogana y ya no tiene nada que ver con el chino. De esta escritura se derivan los silabarios hiragana y katakana. La adopción de un silabario se debe a Kukai y Kibi-Dajin entre los años 760 y 790. Aunque consta también como creador del silabario primitivo el reformador budista Kobo-Daishi (772-834 A.D).

Los kanas (como se conoce a los silabarios katakana e hiragana) son una evolución de los kanjis, además de una necesidad. El kanji necesita una serie de okuriganas (como se conoce a estas desinencias que acompañan a las palabras y que significa "kana para acompañar hasta el adiós") para matizar el tipo de palabra (por ejemplo, detrás de un verbo indican el tiempo verbal, recuerdese el ejemplo anterior del árbol), y estos okuriganas se escriben en hiragana. Por eso el japonés tiene además de los kanjis un silabario que tiene dos maneras de escribirse, una sencilla y angular, denominada Kata-Kana (kana-lateral) y otra, cursiva y corrida, llamada Hira-Gana (silabario plano).

La escritura hiragana evolucionó a partir del tipo cursivo de los caracteres kanjis (este cambio es atribuido a las mujeres de la época que suavizaron y simplificaron los caracteres) y la katakana del estilo angular. Kana es una abreviación de karina que significa "nombre prestado". Los silabarios eran usados por personas poco letradas para que pudieran escribir el japonés sin necesidad de aprender los complicados caracteres chinos.

La escritura japonesa dejó de ser ideográfica pura, se había convertido en silábica-ideográfica.Y con ese mismo carácter ha seguido hasta nuestros días.

El silabario hiragana se usa para las declinaciones de adjetivos y verbos. La escritura katakana se puede considerar como un tipo de escritura en mayúsculas, se usa para nombres extranjeros y onomatopeyas.

En una frase como:

 

 

Juan no uchi ni imashita

Juan de casa en estaba

Estaba en la casa de Juan

Se usan todos los tipos de escritura japonesa que existen actualmente, kanji, hiragana y katakana.

El análisis sintáctico de la frase sería:

Juan (nombre propio extranjero)

No (partícula posesiva)

Uchi (nombre común, casa, hogar)

Ni ( modificador que indica lugar)

Imashita (verbo ser, pasado simple)

En katakana el nombre extranjero (Juan).

En kanji se escribe Uchi (casa), es un nombre que tiene un kanji. El otro kanji es el verbo I (estar).

En hiragana se escribe la mayor parte de la frase, la partícula posesiva No, la partícula que indica complemento circunstancial de lugar Ni y los sufijos que acompañan al verbo mashita. Habría que matizar algo esta última frase, pero no es objetivo de este libro hacer un estudio gramatical de la lengua japonesa.

En hiragana se escriben las palabras nativas japonesas y es el primer sistema de escritura que se les enseña a los niños japoneses. Terminaciones adjetivales y verbales, pronombres y todo tipo de términos gramaticales son representados en hiragana.

El katakana se usa sobre todo para la representación de palabras extranjeras y de nombres propios (con excepción de los nombres japoneses, chinos y coreanos). Por ejemplo, "Juan" se escribiría en katakana y "Satoshi" en hiragana (o en kanji, pero no en katakana), porque este último es un nombre japonés y el primero un nombre español. El katakana también se usa para la construcción de onomatopeyas. Las onomatopeyas son una de las características más importantes del japonés, su construcción y originalidad son únicas.

Hasta ahora hemos hablado siempre de silabarios y no de alfabetos. El japonés no tiene un alfabeto propiamente dicho, sino un silabario. No se divide en consonantes y vocales, tiene una sola consonante que es la "n" , cinco vocales (iguales a las nuestras) y unas cincuenta sílabas.

El silabario antiguo se conoce con el nombre de i-ro-ha. Se denomina así porque son las tres primeras sílabas con las que da comienzo un poema del siglo IX de nuestra era. Este poema tiene la finalidad de ayudar a recordar la letras del silabario. Como el lector se habrá dado cuenta, me estoy refiriendo a "el silabario", y no a los silabarios. El katakana y el hiragana son distintas maneras de escribir el mismo silabario.

El poema i-ro-ha es el siguiente:

Iro ha nihohedo

Chirinuru wo

Aunque exhala perfume

el color se marchita y cae.

Waka yo tarezo

Tsune naramu

En nuestro mundo nadie es eterno.

Ui no okuyama

Kefu koete (Kyö Koete)

El transitorio, espeso bosque

hoy he atravesado,

Asaki yume miji

Ei mo sezu

(Ya) no veré ligeros sueños ni

tampoco me embriagaré.

Nota1: En algunos casos se puede ver la transcripción a romaji (expresar el poema en caracteres romanos) como:

"Iro wa nioedo, Chirinuru o...." Si os fijais la Ha se torna Wa, la He se torna E, y la Wo en O. Esto se explicará en otras lecciones, pero os adelanto que cuando estas sílabas (HA, HE, WO) funcionan como particulas gramaticales se cambian en (WA, E, O). Por eso podeis econtrar el poema de dos maneras.

Nota2: Otra traducción menos literal pero más poética sería: "Los colores son fragantes, pero ellos se marchitan y desaparecen. en este mundo nada dura para siempre. Hoy he cruzado la alta montaña de las ilusiones de la vida [ha sobre-pasado el mundo físico], y no había más sueños ligeros ni más embriagaciones [no más inquietudes, no más tentaciones]".

La ordenación de las sílabas de este poema todavía se usa como guía en algunos diccionarios.

Antes de dar los silabarios (siguientes lecciones) hay que explicar un concepto que puede resultar un poco complicado, es el tema de la conversión de grafías japonesas a caracteres occidentales. Los textos hasta el momento se han escrito usando palabras japonesas mediante letras occidentales, esto se conoce con el nombre de romanización o transcripción.

En 1885 se creó una sociedad formada por extranjeros y japoneses que se denominó Romaji-kai (Sociedad de Roma-Ji, letras romanas). Tenía como fin asentar las bases para la sustitución de los caracteres y letras japonesas por letras romanas (es decir, occidentales), y de este modo facilitar la comprensión del japonés a todos los extranjeros. De esta sociedad surgió un sistema de transcripción de uso común llamado Hepburn. El nombre del sistema de transcripción fue elegido como homenaje a J. Curtis Hepburn (1815-1911), médico y misionero norteamericano que dedicó su vida a la lengua y cultura de Japón, compiló el primer diccionario inglés-japonés así como la primera gramática japonesa para anglo-parlantes y realizó una traducción de la biblia al japonés (este hombre no perdió el tiempo...).

El sistema Hepburn (Hebon-Shiki como lo llaman los japoneses) es el más aceptado hasta el momento, y aunque no es el más fiel a la lengua japonesa, sí es el que mejor reproduce los sonidos de las sílabas japonesas. Este prrgrama usa el sistema Hepburn, dado que es el más indicado para la correcta pronunciación del japonés y el que facilita más y mejor el acercamiento del estudiante español a la lengua japonesa.

Existen otros modos de transcribir el japonés, el Kunrei-shiki (sistema que quiere decir "según las instrucciones") que coincide casi absolutamente con el sistema Nippon-Shiki (sistema japonés). El Nippon-Shiki se basa no en los sonidos de las sílabas (como hace el sistema Hepburn) sino en la ortografía. Este sistema, dado que es el que más se adapta a los propios japoneses, es el oficialmente usado por el Gobierno Japonés. Los propios japoneses son bastante reticentes a la romanización, sobre todo por la tradición y porque existen demasiados signos con igual pronunciación y distinta grafía. Los silabarios dados en este programa (que como ya se ha dicho

pertenecen al sistema Hepburn) se diferencian del Nippon-Shiki (y por semejanza con el Kunrei-shiki) solamente en que no existen irregularidades en la representación de la pronunciación.

Si nos fijamos en los silabarios dados en las lecciones siguientes veremos que si en una fila se ponen las sílabas que empiezan por "s" no se sigue la secuencia normal de "sa, si, su, se, so" sino que por ejemplo "si" se convierte en "shi". Esto es debido a que el sistema Hepburn transcribe la pronunciación de las palabras. Como el sistema Nippon-Shiki se basa en la ortografía y no en la pronunciación, sigue la secuencia normal de las sílabas y de esta manera se eliminan las irregularidades. Los cambios por consiguiente son:

Shi-si, Chi-ti, tsu-tu, fu-hu, ji-zi, ji-di y zu-du.

El hecho de que los japoneses prefieran el sistema Kunrei-shiki es que a ellos no les induce a error. Un japonés sabe que "ti" se pronuncia chi o que "tu" se pronuncia "tsu", pero a un occidental esto podría conducirle a error, por eso se usa el sistema Hepburn.

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